Sale el sol y sigo allí, mirando la amapola que horas antes vi salir, no sé si son sus pechos, tal vez sus caderas, pero quiero llevarme esa flor bajo tierra.
Y si ahora muero de frío, seguro que viene por mí la muerte, más dulce que puta, más puta que dulce, que si quiere me calienta, que si viene me revela, pero no sabe que la huelo venir, que su podredumbre ya es familiar, que la pena no me ahoga, que de lastima me quiere colmar. Ni ella ni nadie, y tú menos.

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